
Con la llegada de Loki a la gran pantalla en la primera de las películas de su hermanastro, Thor, dos líneas paralelas se entrelazaron para hilar el que sería su inevitable destino. Una de ellas se sirvió del carisma del actor que le dio rostro, Tom Hiddleston, y la empatía que logró despertar en nosotros como hijo de Odín perpetuamente a la sombra del Dios del Trueno, tramposo, resentido, traicionado, pasando de malo malísimo a antihéroe con varias muertes a sus espaldas, algunas más definitivas que otras.

Cuando se acerca a su vigésimo aniversario, la serie ‘Call of Duty’ se mantiene como uno de los nombres más relevantes en el universo (y la economía) del sector de los videojuegos. La importancia de la franquicia, capaz de levantar guerras comerciales entre dos gigantes como Sony y Microsoft, es tal que Activision Blizzard ya ha planificado su camino hasta 2027. Al menos, así lo asegura al medio especializado GamesBeat el presidente de Activision, Rob Kostich, quien también se detuvo a comentar algunos aspectos históricos de la serie, como, que los títulos que tienen el marco de acción en entornos contemporáneos o se sitúan en un futuro próximo suelen ser los que más atraen a los jugadores.