Fallout 76

Escrito por  Victor Moyano Miércoles, 28 Noviembre 2018
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Fallout estrena vertiente multijugador 25 años después de las bombas atómicas

Polémica. Expectativa. Aventura. Algunas de estas palabras fueron construyéndose en el imaginario del jugador una vez se filtró ‘Fallout 76’, el nuevo capítulo de la serie de Bethesda que cambia el rumbo solitario de la franquicia adentrándolo a la fórmula multijugador. La segunda serie más importante de la compañía, sólo por detrás de ‘The Elder Scrolls’, revolucionó el género del rol occidental abriendo un mundo de posibilidades jugables gracias a una receta propia que marcó las directrices de muchos estudios noveles.

La premisa de ‘Fallout’ es altamente adictiva: el mundo ha sido destruido por un holocausto nuclear y sólo una parte de la humanidad ha sobrevivido gracias a refugios repartidos estratégicamente por el subsuelo. Tras unos años dentro de la burbuja subterránea, toca explorar los escombros radioactivos configurando así una trama que va abriéndose camino ante los ojos del jugador, al mismo tiempo que vamos sintiendo, de primera mano, cómo es la realidad en la superficie. Soledad, supervivencia y sorpresa son algunos de los sentimientos que vivimos con la franquicia, y ahora la compañía pretende expandir el universo con un nuevo capítulo enfocado al multijugador. ¿Estará preparada la fórmula para tal empresa? Veamos cómo es el mundo de ‘Fallout’ 25 años después de la Gran Guerra. Bienvenidos a Appalachia.

25 años no es nada

A diferencia de los ‘New Vegas’ o ‘Fallout 4’, este ‘Fallout 76’ está situado cronológicamente en el año 2012, tan sólo 25 años después del lanzamiento de las bombas de hidrógeno. La radiación todavía hace estragos y los moradores no están organizados. La Hermandad del Acero, de momento, no campa a sus anchas por el Yermo y tan sólo unos pocos elegidos –entre los que nos encontramos- son destinados a explorar lo desconocido en la superficie.

Las diferencias entre títulos son evidentes, y algunas pueden no ser de agrado para los jugadores más tradicionales. Se ha hablado mucho de la ausencia de personajes humanos –o mutados- durante la partida, y, en realidad, es un hecho innegable, pues la mayoría de conversaciones que tendremos durante la campaña será con terminales o robots programables. La forma de contar la historia, pues, se modifica: ahora serán las notas, los legados escritos de los supervivientes y las holocintas las que vayan formando el entramado histórico de la aventura.

Esto cambia radicalmente el sentido de la serie, tanto para bien como para mal. El sentimiento de soledad es abrumador desde el inicio, pero también limita la forma de contar la historia, que es, sin duda, uno de los ingredientes fuertes del plato. La falta de personajes carismáticos acentúa sobresalientemente los encuentros con otros jugadores, ya que ver a un humano por primera vez dentro del juego causa una mezcla de alegría y escepticismo. Los humanos son otros jugadores que exploran el yermo a sus anchas, por lo que habrá que andarse con ojo –o activar el modo pacifista- para evitar sorpresas desagradables. Nuestros encuentros con desconocidos, sin embargo, han sido muy placenteros: hacemos piña para realizar alguna que otra misión, intercambiamos chatarra nuclear, actualizamos nuestro equipo y nos despedimos, todo de forma orgánica. Hasta otra.

Y es que cada vez que entramos en la partida el juego nos situará en un servidor con una capacidad máxima de 24 jugadores, algo que limita muchísimo los encuentros debido a la enorme extensión del mapa. Quizá podría haberse ampliado un poco más el número de usuarios, pero desde luego no tendría sentido hacer de ‘Fallout 76’ un juego multijugador persistente con un yermo poblado de supervivientes.

Volviendo a ser S.P.E.C.I.A.L.

Parte del escepticismo generado con ‘Fallout 76’ viene debido al buen sabor de boca que nos dejaron las diferentes iteraciones de la franquicia y que podrían modificarse con la entrada del multijugador. El impacto de nuestras decisiones en el mundo se ha visto reducido en el sentido tradicional, ya que, al contemplarse la vía cooperativa y los servidores paralelos, se pierde cierta continuidad histórica. Algunos recordarán como fue detonar una bomba nuclear en ‘Fallout 3’ –o desactivarla- para borrar del mapa una ciudad entera. En este sentido, podremos generar nubes radioactivas con bombas de hidrógeno y hacer una expedición hacia la contaminación en busca de nuevos materiales o enemigos muy poderosos, pero no hay momentos tan memorables como antaño.

Formar unidades con desconocidos o entrar directamente con un pelotón de amigos para hacer expediciones, completar misiones o intercambiar objetos para formar campamentos, mejorar nuestro equipo o, directamente, buscar a los demás supervivientes para darles caza son algunas de las posibilidades que ofrece la obra, pero hay que tener en cuenta que los peligros en Appalachia son inmensos, tanto por la vertiente humana como por la parte radioactiva.

Por suerte, el juego respeta el fantástico esquema S.P.E.C.I.A.L. para mejorar los atributos de nuestro personaje (carisma, fuerza, percepción, etcétera) apoyándose, en esta ocasión, de cartas que podremos vincular a los diferentes parámetros para obtener nuevas habilidades, siempre en función de los puntos que tengamos disponibles. El sistema convence como antaño, y se siente bastante más natural que en anteriores iteraciones. Eso sí, debemos decir que el sistema de parálisis temporal que nos permitía indicar qué parte del cuerpo queríamos atacar antes de realizar un disparo –con su probabilidad- ha desaparecido por completo, limitándose a un auto-apuntado que, juntamente con la rigidez de la jugabilidad, puede desquiciar a más de uno.

Y es que ‘Fallout 76’, pese a ser un juego en primera persona, no es un videojuego de acción, sino de supervivencia. Tener presentes nuestras necesidades –agua, comida, radiación- es una constante que nos obligará a detenernos frecuentemente en mitad de una expedición, o nos obligará a volver a un campamento –o crear otro- para descansar, fortificar nuestras defensas y replantear la estrategia.

Luces y sombras de un mundo post apocalíptico

La complejidad con la que desde Bethesda programa sus obras es parte de su encanto. Generar un mundo lo suficientemente amplio y repleto de vida –o muerte- que sea transversal y orgánico a los ojos no es moco de pavo, y, los seguidores del estudio sabrán que, durante las primeras semanas de juego, la cantidad de errores y bugs que presentan sus obras es alarmante. Tanto es así, que en ‘Fallout 76’ ya se ha superado con creces el peso del propio videojuego en actualizaciones.

De hecho, uno de los grandes problemas de la obra es, sobre todo, a nivel técnico, que, pese a los parches, todavía presenta algunas deficiencias en cuanto a estabilidad y tasa de imágenes por segundo. Jugando en Xbox One hemos sufrido algunos errores –tanto graciosos como incomprensibles-, pero lo que sí es cierto –y esto es evidente- es que el motor gráfico reutiliza con demasiada facilidad las texturas y objetos de ‘Fallout 4’, por lo que nos encontramos ante un ejercicio audiovisual que, teniendo fresco el título anterior, no despertará ningún tipo de sorpresa en el jugador.

A nivel sonoro, eso sí, la cosa cambia. El doblaje al castellano le sienta genial al título, así como las diferentes composiciones rescatadas del folclore estadounidense de hace más de medio siglo. Como siempre, la dirección de arte dentro del estudio muestra músculo y combina a la perfección una estética retro-futurista que pocas veces se ve dentro de un videojuego.

Conclusiones

Intentar describir las sensaciones de ‘Fallout 76’ en un par de páginas es inviable. El videojuego de Bethesda es notable sobre el papel, pero el cambio de rumbo hacia el multijugador limita algunos aspectos que han hecho grande la franquicia. No estamos delante de un Fallout Online como sí se vio en la serie de ‘The Elder Scrolls’, sino que es más bien una inyección multijugador con la que vivir una nueva aventura en solitario con tramos en compañía.

Lamentablemente existen algunas carencias que, esperamos, vayan solucionándose con la introducción de nuevo contenido o parches que mejoren la estabilidad del juego. Los pilares están construidos, y las misiones con las que quemar zapatilla de una punta a otra del mapa pueden ser, para muchos, tediosas en solitario, pero divertidísimas con un amigo. Ahí está la clave: será el usuario quien decida cómo jugar en un mundo detonado. Quizá no sea el ‘Fallout’ multijugador que esperaba la comunidad, y, desde luego, tampoco es el mejor ‘Fallout’ existente; pero la llegada de actualizaciones y la regulación de algunos aspectos puede derivar a futuro, en una aventura enormemente compleja. Appalachia es más peligrosa de lo que aparenta.

Fallout 76 –Tráiler de acción real

  • Título: Fallout 76
  • Género: Acción, Aventuras
  • Fecha de Lanzamiento: 14/11/2018
  • Plataforma: PC, PS4, Xbox One
  • Desarrolladora: Bethesda
  • Distribuidora: Bethesda
  • Multijugador: Si
  • Idioma: Castellano
  • Voz: Castellano
  • PEGI: +18
  • Precio: Consultar

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