
Aquellos que se deleitaron con la primera entrega de The Witcher tuvieron que esperar cuatro largos años, hasta que el estudio de desarrollo polaco CD Projekt terminó con la segunda entrega del juego de rol para PC inspirado en la colección de novelas homónimas de Andrzej Sapkowski. La primera producción recogió tal cantidad de elogios, que por poco no alcanzó la posición de obra maestra. Falló la implementación de algunas ideas y los numerosos errores de programación que dejaron a la producción en el límite que separa lo extraordinario de lo eterno. Esta misma obra maestra fallida sirvió como pauta para reconsiderar algunos aspectos de la vertiente jugable de la marca, y ayudó a sus creadores a replantear algunos conceptos que lo alejaban de la enorme audiencia que suponen los nuevos jugadores de consola. Especialmente dirigido a ellos, Namco Bandai y CD Proyect han lanzado una adaptada y completísima versión de The Witcher 2: Assassins of Kings denominada Enhanced Edition. Pero más allá de incluir de serie todos los contenidos extras y añadir un par de cinemáticas más o menos resolutivas, el estudio ha ido mucho más lejos de lo habitual, presentando una autentica versión mejorada de la secuela para PC, ya que todo el contenido ha sido ajustado y rediseñado con la idea de crear una experiencia más sofisticada en la consola de Microsoft. La incorporación de nuevas cinemáticas y misiones consigue definir mejor el universo sobre el que se mueve el juego, especialmente para quienes no jugaron la primera entrega exclusiva para PC sobre un RPG más detallado, accesible, robusto y maduro.
Ya se encuentra en el mercado Mass Effect 3, el juego de BioWare para PlayStation 3, Xbox 360 y PC, que pone el punto resolutivo a la trilogía protagonizada por el Comandante Shepard y el resto de la tripulación de la Normandía, que cierra con esta entrega una de las mayores obras de ciencia ficción editada en cualquier formato desde hace muchos años. Tras las innumerables advertencias de Sheppard y el posterior retraso de la invasión de los poderosos ‘Segadores’, ahora el equipo de la Normandia se ve forzado a la búsqueda de los máximos aliados posibles entre las razas de la Vía Láctea para poner freno a la destrucción de la tierra y el resto de planetas de la galaxia, que rápidamente también serán pasto de estos milenarios seres sintéticos, especialistas en eliminar y destruir civilizaciones que alcanzan un determinado punto sobre un ciclo que se repite desde hace muchos millones de años.
Aunque Kingdoms of Amalur: Reckoning es la primera creación del relativamente desconocido 38 Studios, el proyecto es el fruto del trabajo de nombres con mucho peso en la industria. Entre ellos se encuentra el diseñador Todd McFarlane, el consagrado desarrollador Ken Rolston y el autor de best-sellers de fantasía y ciencia ficción R. A. Salvatore. De este modo el juego nos presenta un reino de fantasía repleto de elementos mágicos, en el que el destino juega un papel muy importante.
Con sus índices de popularidad algo mermados gracias a la actual influencia de vampiros enamoradizos y hombres lobo pastelones carentes de bello corporal, nos llega una nueva entrega de la serie de El Señor de los Anillos. La trilogía cinematográfica de Peter Jackson, que no paró desde su estreno en el año 2000 de establecer récords en taquilla, además de recibir algunos premios Oscar. Al cobijo de este éxito cinematográfico, se fueron sucediendo una batería de juegos basados en las adaptaciones de las obras literarias de J.R.R. Tolkien. Estos han explorado géneros variados como MMORPGs, estrategia en tiempo real y acción en tercera persona con algunos títulos destacables y de buena factura. Pero nada es eterno, y ahora la serie presenta más de dos lustros después claros rasgos de agotamiento, algo que no ha impedido a Warner Bros encargar a Snowblind Studios, el desarrollo de una historia paralela a los hechos narrados en las obras de Tolkien.
Bethesda Game Studios y su director Todd Howard se enfrentan con la quinta entrega de la serie The Elder Scrolls, a un nuevo desafío de calidad respaldado por sus dos anteriores obras: The Elder Scrolls IV: Oblivion y Fallout 3, dos enormes y completos exponentes del rol de acción de la actual generación de máquinas; el reto ahora consiste en mejorar aún más el producto seleccionando esencialmente lo mejor de ambos para combinarlo con una ambientación y un apartado técnico sobresaliente. Las ambiciosas intenciones de Bethesda han traído consigo uno de los títulos más caros y longevos en su desarrollo de los últimos años, una nueva entrega que supera las anteriores sin dejarse arrastrar hacia el continuismo de muchas franquicias que supone la repetición de esquemas y mecánicas hasta la saciedad.
De nuevo la ambiciosa personalidad de Howard ha vuelto a dejar su impronta en un The Elder Scrolls, concibiendo y convirtiendo el título en un producto que cualquier desarrollador jugará, disfrutará y exprimirá en la búsqueda minuciosa de la forma y el modo. El director ha llevado hasta el límite todas las iniciativas de la saga con Skyrim, otorgando al género del rol de acción medieval el que será su mejor título hasta el momento, el más grande, bello, arduo y variado.
Nos desplazamos hasta las oficinas de Bethesda Game Studios en Londres para probar de primera mano The Elder Scrolls V: Skyrim, que bajo la dirección de Todd Howard propone cinco años después de cerrar Oblivion, la anterior entrega de la serie, un nuevo episodio del considerado por muchos como la mejor entrega de rol de la actual generación de máquinas. Así durante tres horas pudimos comprobar el mimo y esmero con el que el equipo de desarrollo ha tratado uno de los proyectos más ambiciosos de los últimos años. Es cierto que para un juego como Skyrim tres horas se quedan ciertamente cortas, pero con todo hemos podido comprobar mucho de lo que nos espera en las inhóspitas tierras de Skyrim.